Un año después
Eran las 6:30 y ya llegaba tarade, como siempre. Pero tenía que acabar de arreglarme antes de ir a nuestro reencuentro.
Cuando llegue al café y te vi sentado en la mesa, se me aceleró el corazón y una extraña sensación me recorrió el cuerpo. Hacía un año desde la última vez que nos vimos, y sin embargo parecía que fuera ayer cuando me dijiste que te tenías que marchar y que lo nuestro se había acabado.
Tus ojos verdes me miraron alegres, y eso me tranquilizó. No podía dejar de mirarlos, me habían vuelto a hechizar como lo hicieron el día que nos conocimos. Y yo que creia que había conseguido olvidarte. Conforme pasaba la tarde, el deseeo se hacía dueño de mi cuerpo. Cada vez tenía mas ganas de volverte a besar, recorrer todo tu cuerpo y sentir en mi todo tu ser. Me propusiste ir a a la noche a tu casa a cenar y a ver una peli. Cosa que me sorprendió, pero acepte gratamente. LLegando a tu portal me rodeaste con tus brazos me sonreiste y nuestros labios se fundieron en un profundo beso que desató la pasión que habíamos contenido durante toda la tarde.
La noche de ayer fue incluso más intensa que todas las que vivimos mientras estuvimos juntos. Te puedo asegurar que tardaré en olvidar una noche tan maravillosa. No se si habra más reencuentros, pero de todas formas valio la pena volverte a ver.